Si algún radiador calienta a medias, hace ruido de burbujas o se queda frío por la parte de arriba, lo más probable es que tenga aire dentro. Purgarlo es un mantenimiento de cinco minutos que mejora el confort y ahorra en la factura. Así se hace bien.
Qué necesitas
- Una llave de purga (o un destornillador plano, según el radiador).
- Un vaso o recipiente pequeño para recoger el agua.
- Un paño para los goteos.
Paso a paso
Apaga la calefacción y espera a que los radiadores estén fríos. Purgar en caliente remueve el agua y vuelve a meter aire.
Localiza el purgador: el tornillo pequeño en la parte alta del radiador, en el extremo contrario a la llave de paso.
Coloca el vaso debajo y abre el purgador un cuarto de vuelta. Oirás silbar el aire al salir.
Cuando deje de silbar y salga un hilo de agua continuo, cierra de nuevo sin forzar.
Repite radiador a radiador y, al terminar, revisa la presión de la caldera: debe quedar entre 1 y 1,5 bar. Si baja, repón agua con la llave de llenado.
Cuándo llamar a un profesional
Si un radiador sigue frío después de purgarlo, si tienes que purgar cada pocas semanas o si aparecen pérdidas de agua, hay algo más: lodos en el circuito, una válvula gripada o una fuga. Ahí ya conviene que lo veamos.