La persiana que no sube es uno de los avisos más habituales que recibimos. La buena noticia: casi siempre es una de estas tres averías, y alguna puedes resolverla tú. Te contamos cómo identificarlas y cuándo conviene llamar.
Las tres averías más comunes
- Cinta rota o desgastada: la persiana pesa de golpe y la cinta gira sin arrastrar. Es la más común y la más barata.
- Lamas descolgadas o rotas: la persiana sube torcida, se atasca a mitad o entra luz por huecos irregulares.
- Motor averiado: en persianas motorizadas: el pulsador funciona pero la persiana no se mueve.
¿Cuál puedes arreglar tú?
La cinta, si te manejas con el bricolaje: se cambia desde el recogedor y el cajón, con paciencia. Las lamas dependen del acceso al cajón y de encontrar el modelo compatible. El motor, siempre un profesional: hay electricidad y tensión de muelles de por medio.
En la mayoría de los casos resolvemos la reparación en una sola visita: llevamos cintas, recogedores y lamas de los modelos habituales en Pamplona.
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